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LALUCHACONTINUA

OPINION

...lo que tratan de impedir : LA REFUNDACION DE BOLIVIA

Cuando esto escribo, recién empiezan a conocerse los resultados de la consulta secesionista convocada en Bolivia por la oligarquía terrateniente del Departamento de Santa Cruz. De acuerdo a la información que globalizan sus medios, los autonomistas obtuvieron el 85% de los votos favorables al estatuto autonómico, la versión del Gobierno Boliviano es contrariamente la de una elevada abstención que sólo refrenda el carácter impopular, racista, excluyente, inconstitucional, ilegal e ilegítimo del proceso, y que en nada obliga a modificaciones del estado de derecho boliviano.

A todas luces, los resultados, no se corresponden a los esperados por los promotores de la creación de una nueva república, a pesar del apoyo económico de la clase dominante de los departamentos promotores del estatuto autonómico, Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, y de la abierta injerencia en el proceso de la embajada norteamericana, mediados por la violencia explícita o la implícita en los mensajes de terror difundidos fundamentalmente por la juventud cruceña.

¿Porqué se aliaron a favor del referendo autonomista latifundistas, industriales, banqueros, dueños de medios de comunicación, autoridades departamentales de derecha y la embajada norteamericana? Simplemente porque son los mismos, el latifundio en Bolivia como en el resto de Latinoamérica ha sido la fuente originaria de acumulación de capital a partir de la que se construyó la agroindustria, el sector bancario, el comercio de exportación y el control mediático. Una reciente investigación de la Fundación Tierra concluye que 40 familias centralizan el poder económico y social en la región, 24 beneficiarios tienen haciendas de más de 20 mil hectáreas, y de ellos, cuatro detentan predios de más de 50 mil hectáreas de extensión, controlan toda la industria del aceite de soya y girasol, poseen el control accionario del Banco Económico, del Banco Ganadero y del Banco Nacional de Bolivia, el más antiguo del país. En la ganadería concentran no sólo los mayores hatos ganaderos sino que ejercen control sobre los mataderos, frigoríficos, curtiembres y cadenas de supermercados, son dueños de las cadenas televisivas Red Uno y Unitel desde donde se dirige el mayor ataque mediático contra el gobierno de Evo Morales. Tienen además participación política a través del ejercicio del gobierno departamental desde el cual han establecido las relaciones institucionales con la embajada de los Estados Unidos, que permiten la injerencia necesaria para contribuir a la desestabilización del Gobierno de Bolivia.

Hoy con facilidad pueden conocerse las actividades de la embajada de los Estados Unidos en Santa Cruz, centro impulsor de la secesión, con sólo acceder a través de Internet a su “Enfoque Santa Cruz”, definida como la presencia virtual de los Estados Unidos de América para Santa Cruz, Bolivia. La presencia virtual es un nuevo método de la diplomacia de Estados Unidos para recabar información e intervenir por distintas vías en regiones seleccionadas. Esta es la segunda presencia virtual que abre la embajada en Bolivia. La primera fue en Cochabamba.

La embajada norteamericana opera a través de varias agencias: NAS Santa Cruz, el Grupo Militar de Estados Unidos, el Cuerpo de paz y la USAID. Desde 1976 el gobierno de Estados Unidos, a través de la División de Asuntos Antinarcóticos (NAS) ha proporcionado casi 500 millones de dólares para apoyar programas antinarcóticos. Desde 1992, la NAS tiene una oficina regional en el departamento de Santa Cruz y actualmente apoya a la Fuerza Aérea y al Ejército respectivamente. En el 2007, la NAS capacitó a educadores y líderes juveniles de la Fundación “Escuela para la Vida”, y complementó su trabajo con docentes y estudiantes de barrios marginales, financió la construcción y el equipamiento de un gimnasio y contribuyó con 70 mil dólares para la construcción de un nuevo albergue con capacidad para 48 personas en la Villa del Niño Feliz de la Tahuichi. El Grupo Militar de Estados Unidos, sirve como el representante del Departamento de Defensa de Estados Unidos y lleva a cabo actividades de cooperación en el área de la seguridad para mantener relaciones con el gobierno y promover el intercambio de información. En el año 2007, el Grupo Militar de Estados Unidos contribuyó con más de 9 millones de dólares en asistencia, concentrándose en proyectos de ayuda humanitaria y financió más de 1.2 millones de dólares en capacitación de las fuerzas de seguridad tanto en Estados Unidos como en Bolivia, con énfasis especial en la lucha antiterrorismo y los derechos humanos. El Cuerpo de paz, dice ser una misión para promover la paz y la amistad. La USAID es una agencia para el desarrollo que actualmente financia proyectos en una gran cantidad de municipios del Departamento de Santa Cruz. Los proyectos se concentran en: fortalecimiento de procesos e instituciones democráticas, ayuda a las empresas con potencial exportador, establecer y administrar Centros Integrados de Justicia que proporcionan asistencia jurídica y servicios relacionados que mejoren la confianza en el sistema judicial. Además USAID apoya a la prefectura a través de programas de fortalecimiento institucional para la planificación, descentralización de servicios y promoción del desarrollo económico regional.

Si se observa la evolución del proceso autonomista pueden identificarse los elementos articuladores del movimiento con los intereses de los Estados Unidos: apoyo económico, intervención disfrazada de lucha antidrogas, presencia en espacios vitales de la soberanía nacional (militar, político, de justicia), penetración de grupos sociales vulnerables, formación de líderes aliados, afianzamiento de relaciones bilaterales y desestabilización del Gobierno Boliviano.

¿Y qué tratan de evitar? La intención es impedir la aprobación de la nueva Constitución Boliviana y la refundación de la República, mediante la que desaparecerán los privilegios de la concentración económica, la exclusión étnica y la hegemonía racista.

Establece el preámbulo de esa nueva Constitución “El pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación indígena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de liberación, en las marchas indígenas, sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y territorio, y con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo Estado.

Un Estado basado en el respeto e igualdad entre todos, con principios de soberanía, dignidad, complementariedad, solidaridad, armonía y equidad en la distribución y redistribución del producto social, donde predomine la búsqueda del vivir bien; con respeto a la pluralidad económica, social, jurídica, política y cultural de los habitantes de esta tierra; en convivencia colectiva con acceso al agua, trabajo, educación, salud y vivienda para todos.

Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano y neoliberal. Asumimos el reto histórico de construir colectivamente el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, que integra y articula los propósitos de avanzar hacia una Bolivia democrática, productiva, portadora e inspiradora de la paz, comprometida con el desarrollo integral y con la libre determinación de los pueblos.

Nosotros, mujeres y hombres, a través de la Asamblea Constituyente y con el poder originario del pueblo, manifestamos nuestro compromiso con la unidad e integridad del país. Cumpliendo el mandato de nuestros pueblos, con la fortaleza de nuestra Pachamama y gracias a Dios, refundamos Bolivia”.

Reescribirán “Los Cachorros, con Uribe como protagonista

Vargas Llosa maldice a la canción “Quisqueya” y a la Cumbre de Río

El momento cumbre fue cuando el Presidente Rafael Correa le solicita a Leonel Fernández que le permita responder a Uribe. Se produce un leve contrapunteo hasta que Leonel accede, y al verse Uribe acorralado éste responde: "No me aplique el cinismo que tienen los nostálgicos del comunismo". Una frase que respira vargasllosismo puro. Al instante se produce un suspenso. Uribe siente que al fin ha entrado al ruedo con el toro enfrente y que cientos de miradas punzantes asoman para darle la estocada.
El Presidente Correa con total claridad, serenidad y contundencia le corta: “cálmese, serénese, Presidente Uribe, que me da vergüenza ajena y pido por esto disculpas a todos… qué difícil resulta creer a alguien que ha mentido tanto y tantas veces…". Con una alusión a las acusaciones de Uribe, quien lo vinculó con las FARC, el mandatario de Ecuador mostró sus manos al resto de los asistentes y dijo: "estas manos están limpias y sin sangre".

A la respuesta malcriada de Uribe, corrió una onda de desaprobación por la sala, y los ojos saltones de Uribe, su incomodidad en la silla, un sudor frío en el rostro y un estado general de temor lo delataban penosamente. Estaba muy mal, y es ahí cuando los Presidentes se dan cuenta de que realmente ya Uribe está herido mortalmente, que ya no hace falta responderle, y que la Cumbre había alcanzado su objetivo. Por eso Chávez se permite cantar “Quisqueya la tierra de mis amores,/ de suave brisa, de lindas flores/ del fondo de los mares la perla querida/ Quisqueya divina…”

Claro, Uribe, siendo del círculo de los tránsfugas y neoliberales como Plinio Apuleyo Mendoza, Mario Vargas Llosa (Álvaro) y Carlos Alberto Montaner (autores de los libros “El perfecto Idiota Latinoamericano” y “El regreso del Idiota”) tenía que catalogar a Rafael Correa de IDIOTA, y él autodefinirse de anti-nostálgico-comunista y paradigmático de la anti-idiotez vargasllosista en el continente. Porque Uribe es nada más y nada menos que hijo del narcotraficante Alberto Uribe Sierra quien fue arrestado para ser extraditado, pero que Jesús Aristizábal Guevara, Secretario de Gobierno de la ciudad de Medellín, tuvo la bondad de ponerlo en libertad para que siguiese siendo educado en los “buenos hábitos de su maestro Pablo Escobar”. Siendo Alvarito Uribe alcalde de Medellín mantuvo estrechos lazos con Pablo Escobar en proyectos "comunitarios". Pablo Escobar le financió toda clase de negocios en los que procurase mejorar su imagen pública para luego pudiese dar el gran salto a la Casa de Nariño.

Uribe carece del “cinismo” de los idiotas nostálgicos del comunismo porque sin titubeos le impuso al Congreso el 30% de los diputados paramilitares que hoy componen ese cuerpo legislativo. Los jefes del paramilitarismo Mancuso y Carlos Castaño, en sus comunicados y mensajes públicos señalaron a Uribe como su candidato, y en boca de todo el pueblo se sabe que Uribe es la expresión política de la agenda paramilitar.

Por todo esto, para los hijos neoliberales de Vargas Llosa, Uribe no es un perfecto idiota latinoamericano, sino un consumado demócrata. Si América Latina tuviese Uribes en cada país, para Vargas Llosa nosotros seríamos más honrados, más humanos, más justos y sinceros con nuestros pueblos.

Por el contrario, para Vargas Llosa, el Presidente Rafael Correa “es un ser errático desde el inicio de este conflicto -aceptando en un principio las excusas y explicaciones del presidente Uribe y, luego, escalando las protestas y magnificando lo sucedido-, después de mantener una cierta independencia, parece haberse resignado a integrar también, junto con el boliviano Evo Morales y el nicaragüense Daniel Ortega, la cofradía de vasallos políticos de Hugo Chávez.” Para don Mario es insólito que Correa le haya dicho a Uribe: "Es difícil creer a alguien que ha mentido tanto".
Era casi imposible que el pimentón de Vargas Llosa no apareciese en este cocido, y por ello pone a prueba sus propios tambores de guerra. Cansado y latiendo echado, don Mario de entrada se desmadra contra Chávez: “Tú te aprovechas de la crisis provocada por la incursión colombiana en un campamento de las FARC en territorio de Ecuador para mantener la zona al rojo vivo.”

¿De dónde –se pregunta uno- obtiene todos esos datos que lanza al mundo Vargas Llosa? Pues, del “filósofo del Zulia”, Manuel Rosales, a quien el escritor conoció en Madrid a mediados de 2006. Vargas Llosa lo había invitado a dictar una conferencia magistral en la Fundación Internacional para la Libertad. Todavía Vargas Llosa conserva en su cartera, una tarjeta “Mi Negra” que le obsequiara el “filósofo”, con la que él podía, con cargo a la renta petrolera venezolana, comer en restaurantes, comprar viviendas y carros, viajar y emprender cualquier negocio particular.

Así que Vargas Llosa, otra vez ha salido por el mundo a partir lanzas contra el tirano Chávez, armado de un fuerte bagaje de datos que le ha transmitido Manuel Rosales. Dice el autor del relato “LOS CACHORROS” que por Hugo Chávez andar entrometiéndose en todo, es el gran desestabilizador de América Latina. Que según él, Chávez anda permanentemente desestabilizando la región mientras que al pobre Estados Unidos le corresponde luego de tener que enderezar los entuertos que provoca.

Tomando nota de las informaciones que le envía el “filósofo”, don Mario va hilvanando su artículo publicado en El País, de España, del domingo 9 de marzo de 2008, “Tambores de Guerra”. Él escribe cosas como estas: “Nada tan oportuno como un conflicto bélico para permitir a Chávez efusiones de patriotismo”, y aprovechando la monocorde crítica de que nuestro Presidente anda regalando el petróleo, añade: “Los narcoterroristas colombianos han recibido de Chávez 300 millones de dólares”. Ya con anterioridad Vargas Llosa se había dado un gran gustazo analizando el maletinazo de Antonini Wilson con los 800.000 dólares que éste le llevó a Cristina Kitchner.

A Chávez todo lo que pasa en el mundo, según Mario, le viene como anillo al dedo. Si el imperio organiza un plan para invadir a Irán, ese conflicto lo tratará Chávez de mantener al rojo vivo. Si se ha matado a casi un millón de iraquíes “con causa justificada, el loco Chávez lo trastoca todo para salir a decir que es Bush quien asesina a un pueblo indefenso”. Si Washington planifica la independencia de Kosovo, Chávez saldrá a criticarlo para sacarle partido a su anti-norteamericanismo.

El “filósofo” le ha explicado a Vargas Llosa que el comportamiento de Chávez en el conflicto Colombia-Ecuador tiene una sola explicación: “Desde el referéndum que perdió, su impopularidad en su propio país no hace más que crecer, al mismo tiempo que la inflación, el desabastecimiento alimenticio y la corrupción, que golpean sin misericordia a aquellos sectores venezolanos más pobres que en un principio eran su principal apoyo. En estas condiciones, nada tan oportuno como un conflicto bélico que permita a su Gobierno efusiones efervescentes de patriotismo a fin de crear artificialmente la unidad nacional. Y que tenga entretenidas a unas Fuerzas Armadas en las que jamás prendió la prédica ideológica de Chávez a favor del "Socialismo del Siglo XXI" y cuya lealtad, ahora vacilante, ha conseguido sobre todo sobornando a su cúpula.”

En esos informes, nada le explica el “filósofo” hechos como los relacionados con los policías de Uribe que se llevaron secuestrado de Caracas al llamado “Canciller de las FARC”, Rodrigo Granda; que el propio vicepresidente colombiano Francisco Santos, amenazó con secuestrar y llevarse a Bogotá al alcalde de Maracaibo Gian Carlo Di Martino, para procesarlo por terrorista. Que fuimos invadidos en plena Caracas por más de 300 paramilitares que en una acción de camuflaje dentro de algunos cuarteles pretendían simular un alzamiento para luego proceder a matar a Chávez. Que en Venezuela han ingresado más diez mil paramilitares expresamente enviados por Uribe para provocar inseguridad, secuestros, sicariato, robos y horribles crímenes en todo el país. Entonces Vargas Llosa dice: “No se explica de otra manera a cuento de qué el caudillo venezolano se precipitó a atizar el fuego de aquel episodio que nada tenía que ver con él”.

Y así por el estilo sigue analizando este otro Cachorro del imperio esta guerra provocada por el Plan Colombia, por lo que no escatima adjetivos para increpar al “payaso”, al “loco” a ese un animal herido, que se siente cada vez más rechazado por su pueblo y totalmente incapaz de revertir una crisis económica y social desatada por su ignorancia y megalomanía.” Y qué dolor para él es en cambio ver la situación de Álvaro Uribe, “el más popular que ha conocido Colombia en varias décadas, la narcoguerrilla ha comenzado a ceder el terreno y el pueblo colombiano a perder el miedo y a recuperar la esperanza. Eso hace de Uribe un ejemplo odiado por quienes quisieran, como Chávez, convertir a América Latina en una sociedad comunista a la manera de Cuba”.

Dígannos ustedes, queridos lectores, si este pobre escritor nacionalizado español (para mantenerse lo más distantes de los cholos de su tierra), además de totalmente chocho no es el más digno representante de todos los cachorro del continente. Lo deberíamos llamar ahora el CACHOCHORRO del imperio. Vaya.

jrodri@ula.ve

De cómo el “Plan Colombia” colabora Barones de la “Coca”

Del 3 al 11 de noviembre del año 2005 pasado, el Estado Venezolano realizó la operación “Sierra XVII 2005”. Se trató de un operativo conjunto entre la Fuerza Armada Nacional (FAN), el ministerio de Interior y Justicia y otros organismos, para la erradicación de plantaciones y laboratorios para el procesamiento de droga, ubicados en la frontera con Colombia.

En este operativo se erradicaron 110 hectáreas de amapola, 15 hectáreas de marihuana y 80 hectáreas de la planta de coca. Aproximadamente, el gobierno venezolano barrió con unas 269.738 plantas de coca y más de 10 laboratorios para el procesamiento de droga.

Todo esto ocurre como parte de una serie de acciones coordinadas que la fuerza armada de nuestro país viene realizando a lo largo del año, y en las que se han atestado severos golpes a las mafias de la droga. Muy a pesar de los intentos fallidos de Estados Unidos por asegurar que el gobierno bolivariano no combate la siembra, elaboración y tráfico de drogas.

Pero como algunos (caso administración Bush) tienen la costumbre de ver una paja en el ojo ajeno y no la viga del propio, leímos hace un par de semanas, la edición número 62 de la revista colombiana Gatopardo (una publicación que nadie puede tildar de pro-chavista, todo lo contrario), un trabajo periodístico titulado “La Súper Coca”, escrito por un periodista estadounidense de nombre Joshua Davis, quien es colaborador, no de “aporrea”, no de “rebelión”, sino de las revistas “GQ” y “Wired”.

El texto, comienza con un sumario que dice: “El periodista estadounidense Joshua Davis (…) deja al descubierto una variedad de coca resistente al glifosato. Tal parece que lo millones y millones de dólares que invierte Estados Unidos en las fumigaciones de la selva colombiana sólo sirven para despoblar de maleza los cultivos de los barones de la droga”.

Veamos detalles
¿Cómo es esto? Pues bien, Davis explica en su trabajo que el “glifosato”, un herbicida conocido por su nombre comercial: “Roundup”, es el principal ingrediente de “la millonaria campaña de fumigación aérea financiada por los Estados Unidos y que es un punto central en la guerra contra las drogas”. Entonces, la denominada coca “Boliviana Negra” resultó una planta resistente a las fumigaciones y por ende el dinero que invierte Estados Unidos en el Plan Colombia, sería casi una gentil contribución al mercado ilegal de la coca.

A ver, el periodista californiano recuerda que “la ayuda de Estados Unidos a Colombia fue de más de 750 millones de dólares el año pasado y ha estado ingresando al país desde 2000, cuando el Congreso aprobó el Plan Colombia…”. Entre las informaciones en las que profundiza el reportaje puede leerse, que la resistencia de algunas plantas al roundup es algo que se conoce, al menos oficialmente, desde 1996, cuando la no muy bien ponderada empresa Monsanto, “comercializó su patentada soya Roundup Ready, una planta genéticamente modificada que era inmune al glifosato (…) la llegada de la coca Roundup tendría un efecto similar, excepto que en este caso los Estados Unidos estaría matando la maleza para los barones de la coca”.

Los representantes de la embajada estadounidense en Colombia fueron abordados por su connacional Davis, sobre la existencia de la “Boliviana Negra” ¿y qué obtuvo? Un ataque de risa. Según las estimaciones de la embajada, las fumigaciones son efectivas en “un 99%”.

Pero si todo el mundo en Colombia parece saber de la existencia de la “Boliviana Negra” (también conocida como la millonaria), porqué no se ha cambiado el herbicida, según el periodista Davis: “El verano pasado, según muestran documentos, los oficiales antinarcóticos de la embajada estadounidense en Bogotá sostuvieron una discreta reunión con el presidente Álvaro Uribe y le preguntaron si consideraría cambiarse de “Roundup” a “Fusarium oxisporum”, un hongo micoherbicida. Algunas especies de él, según se sabe, atacan la coca…”

El “Fusarium”, es un hongo que vive en la tierra, no un químico y Estados Unidos está vendiéndole a Colombia un herbicida que ellos mismos se negaron a utilizar por sus terribles consecuencias en las zonas de aplicación. “Una propuesta para utilizarlo en Florida fue negada en 1999 después que el director del departamento de Protección Ambiental encontrara que era ‘dificil si no imposible, controlar la diseminación del Fusarium”. Una diseminación del hongo podría causar enfermedades a cosechas de tomates, pimentón, flores, maíz y hasta viñedos. No obstante, según una carta que la embajada en Colombia envía al Departamento de Estado, el 3 de octubre de 2003, Uribe estaría listo para saber más sobre el hongo.

Plan coca-lombia
Toda esa millonada invertida en fumigaciones aéreas y que Estados Unidos exhibe como un gran logro del Plan Colombia, termina siendo una triste bufonada puesta al descubierto por un periodista “gringo”, quién se fue a las entrañas de nuestro país vecino para investigar sobre una planta de coca, sobre la que la embajada se ríe porque le parece una fábula de campesino.

Ya, el “Roundup” acaba con las cosechas de banano, de maíz y de otras especies, lo único que resiste es la coca, ¿qué creen ustedes que vana sembrar los campesinos? Y mientras Bush sigue acusando a los gobiernos del mundo como forajidos, como terroristas, ellos parecen haber invertido una suma sustancia de dólares, en limpiar los sembradíos de coca en la selva colombiana.

(*) navarroernestoj@gmail.com

Que las FARC y el ELN sean reconocidos como beligerantes

Después de lograr la liberación de Clara Rojas y Consuelo González –que apareció ante el mundo como un gran éxito personal– Chávez lanzó la propuesta de reconocer a las FARC y al ELN como una “fuerza beligerante” o “insurgente”.

Estamos de acuerdo con que las FARC y el ELN sean reconocidos como tales. Aunque discrepamos absolutamente con las concepciones, la política y los métodos de las FARC y el ELN, son una fuerza político-militar con base en un sector minoritario pero real de las masas colombianas. Más allá de sus transformaciones y actual decadencia, son aún la descendencia de un proceso de autodefensa y rebelión campesina que estalló en 1948 y que se continuó con altibajos, enfrentando las brutalidades de los terratenientes y los sucesivos gobiernos.

Es una falsedad completa lo de Bush y Uribe, que califican a la guerrilla colombiana de grupo terrorista, o “narco-terrorista”.

Esta acusación de “narco-terrorismo” viniendo de quien ya asesinó más de un millón de iraquíes desde la invasión de 2003, se descalifica por sí misma. El otro acusador es Uribe, un personaje que comenzó su carrera política y profesional como hombre del Cartel de Medellín, y que en 1997 fue uno de los iniciadores del paramilitarismo con la fundación de las “Cooperativas Convivir” cuando era gobernador de Antioquía.

La política de la FARC es un desastre

Pero, al mismo tiempo que defendemos a las FARC y al ELN de los ataques del gobierno colombiano, debemos dejar bien claro que sus políticas han sido desastrosas, que han sido los responsables principales de las durísimas derrotas que la burguesía y sus gobiernos infligieron a la clase obrera y los explotados de Colombia.

Hoy sigue siendo vigente lo que decíamos en Socialismo o Barbarie del 28/02/02, cuando analizábamos el final desastroso de las “negociaciones del paz” del anterior presidente Pastrana y que llevarían al poder al narco-paramilitar Uribe:

“En los papeles, las FARC plantean un programa atractivo para las masas urbanas pobres... Pero, en los hechos, las acciones de guerra que llevan adelante chocan violentamente con las clases medias y los trabajadores de las ciudades, que hoy constituyen más del 70% de la población colombiana. En vez de atraerlos, los repelen.

“Las FARC y el ELN realizan acciones y atentados que dañan a las masas urbanas, aun a las más pobres. En los últimos tres años, derribaron más de mil torres de alta tensión, dejando sin luz durante semanas a ciudades y poblaciones; sabotean acueductos y la gente queda sin agua; destruyen puentes; dinamitan oleoductos produciendo catástrofes ecológicas; ponen coches-bombas, etc. La política de secuestros no es menos contraproducente: la mayoría afecta a gente de clase media, sin grandes recursos, y que por lo tanto no puede pagar guardias ni custodios como los millonarios. Nada de esto les atrae las simpatías de los afectados. Por el contrario, los empuja al apoyo de fascistas como Álvaro Uribe.

“La cuestión central es que las FARC y el ELN conducen una guerra de aparatos —sus aparatos militares contra el del Estado—, en la cual las masas obreras, campesinas y populares sólo tienen reservado un papel pasivo, «sin voz ni voto». Las acciones de las guerrillas no se determinan en función de atraer, organizar democráticamente y movilizar a las masas urbanas, con el fin último de tomar con ellas el poder. Hay una concepción militarista y profundamente antidemocrática en su relación con las masas, principalmente de las ciudades. Para la conducción de la guerrilla, no es determinante lo que ellas opinen. De hecho, se las toma de rehenes, en acciones destinadas a presionar al Estado para negociar, aunque esas acciones (como destruir un puente o cortar el agua y la electricidad) signifiquen agravar sus ya difíciles condiciones de vida. El fin de las negociaciones, sin que las FARC hayan conseguido otra cosa que volcar a las masas urbanas a la derecha, marca el rotundo fracaso político de esa estrategia de presiones armadas para negociar en mejor relación de fuerzas con el estado.”

Colombia, la escalada bélica y Venezuela

El anuncio del presidente Uribe de su decisión de enviar a las fuerzas armadas neogranadinas a cercar a las FARC -sobretodo a aquellos sitios donde existe información de inteligencia (y del sistema de satélites norteamericanos) que localizaría los campos de prisioneros de la guerrilla- marca un nuevo hito en el proceso de escalada bélica del gobierno colombiano, apoyado y dirigido por la Casa Blanca.

Esta decisión vuelve a mostrar el doble discurso del presidente Uribe, que primero viaja a Europa con un planteo suavizado respecto a las FARC, en el que incluye la propuesta de revitalizar la mediación de los tres países europeos (Francia, España y Suiza), que ya había fracasado, e inmediatamente después toma una medida de fuerza que vuelve casi nulo el espacio de negociación.

Estamos frente a un indicador de cómo la solución militar pareciera ser el camino elegido por el gobierno colombiano, sus acciones de “seguridad democrática” tienden a basarse exclusivamente en la política del garrote. Encaja perfectamente con la visión de Bush y los neoconservadores de imponer por la fuerza la presencia de los Estados Unidos en todo el planeta.

Además de los cambios que ya está produciendo dentro de la sociedad colombiana esta política agresiva (aún muchos de los que hasta ayer apoyaban a Uribe en Colombia se declaran hoy opuestos a esta medida que deja sólo la solución militar como alternativa), esta escalada pudiera tener consecuencias serias para Venezuela.

Ya hace tres meses, en ocasión de su visita a Caracas, Thierry Meyssan (director de la Red Voltaire y reconocido analista internacional) nos exponía su visión geopolítica de la región. Decía que a Estados Unidos no le interesaba en este momento una agresión militar directa a Venezuela, vista su difícil posición militar en Irak y Agfanistán y su intención de atacar a Irán, y considerando las dificultades geográficas y las consecuencias políticas que tendría una invasión a territorio venezolano. Que los planes militares estadounidenses pasaban ahora por una agresión militar indirecta, a través de Colombia y Perú. Que promoverían, apoyarían y estimularían las tensiones entre ambos países y Venezuela con el objetivo de provocar un conflicto armado “local”.

Si en ese momento esa hipótesis pudo parecer atrevida, los hechos parecieran estar acercándonos a ella. La creciente tensión entre ambos gobiernos, con las reacciones indignadas del presidente Chávez ante las acciones y declaraciones del gobierno de Colombia (de Uribe y de algunos de sus ministros o allegados) y los aparentes esfuerzos del gobierno neogranadino por echar leña al fuego en una caldera que está acumulando demasiada presión, parecen ir acercándonos hasta una situación límite.

Si a esto agregamos la presencia cada vez más notoria de paramilitares en la parte venezolana de la frontera con Colombia (y a veces hasta lejos de la frontera, profundo en territorio venezolano), el cuadro parece complicarse.

La semana pasada el presidente Hugo Chávez denunció públicamente esta situación, advirtiendo que se estaba preparando una agresión militar contra Venezuela. Esta advertencia fue respuesta a declaraciones de personeros del alto gobierno colombiano, que intentan implicar al alcalde de la ciudad de Maracaibo en relaciones directas con el narcotráfico, y que hablan de la posibilidad de una incursión en territorio venezolano de las fuerzas armadas colombianas para aprehenderlo y juzgarlo en Colombia, lo cual constituiría un incidente capaz de desatar un conflicto armado.

Ni el gobierno y ni el pueblo de Venezuela, ni el pueblo colombiano, creen ni son los gestores de un posible enfrentamiento bélico, a pesar existir tradicionalmente algunas posturas radicales y xenófobas de minorías en ambos países. La política de Uribe parece estar cada vez más (sobre todo a partir de que se acerca el fin del mandato de Bush) guiada por la prisa de la Casa Blanca en resolver rápidamente los obstáculos que impiden la hegemonía global propuesta por los neocom.

En las últimas semanas las declaraciones de los altos funcionarios de EE.UU. han intentado relacionar al gobierno del presidente Chávez con el abastecimiento en dinero y pertrechos a las FARC, denunciando una comunidad de propósitos y una acción conjunta entre los insurgentes y el gobierno venezolano. Igualmente han acusado a Venezuela de ser un estado que no combate el narcotráfico, sugiriendo que no lo hace porque es cómplice en él. Esta escalada declaratoria se parece sospechosamente a la realizada por los voceros norteamericanos cuando preparaban una matriz de opinión que justificara la guerra de Irak.

A toda esta situación general pueden agregarse en los últimos tiempos, las declaraciones de los voceros de la oposición venezolana más radical, que manejan ahora la idea de que es necesario impedir de cualquier forma que el presidente Chávez finalice los últimos cinco años de su mandato. Son los mismos sectores que apoyan públicamente las posiciones del gobierno norteamericano y del gobierno colombiano.

En definitiva, y sin ninguna intención de alarmismo, se vislumbran síntomas de que se está intentando configurar un enfrentamiento bélico entre Colombia y Venezuela. En respuesta a esos síntomas podemos realizar un análisis superficial de ese posible escenario y establecer algunos parámetros del mismo:

  1. El recrudecimiento bélico interno de Colombia pudiera constituirse en un buen ejercicio para sus fuerzas armadas en caso de enfrentamiento con Venezuela.
  2. Las fuerzas armadas colombianas están mejor armadas que las venezolanas, producto de los planes Colombia y Patriota que vienen desarrollándose hace años en el vecino país y que les han proporcionado armamento actualizado, apoyo logístico de organización y operacional por parte de los EE.UU.
  3. En el escenario de una confrontación armada las fuerzas armadas colombianas contarían con la información en tiempo real de la red de satélites espías norteamericanos para su desempeño, factor muy importante en la guerra contemporánea.
  4. Las fuerzas armadas colombianas cuentan también a su favor con un factor muy importante en toda confrontación armada, la experiencia de combate que le proporciona su lucha de muchos años contra los insurgentes.
  5. A pesar de los esfuerzos realizados por el gobierno del presidente Chávez por poner al día el armamento de las fuerzas armadas venezolanas, la obsolencia de muchos de sus equipamientos, acumulada en años de no renovación por parte de la cuarta república sigue siendo importante.

Claro que estas consideraciones se refieren a un escenario que, a pesar de los síntomas, sigue hoy siendo hipotético. Existen y están presentes en la situación general, factores que van más allá de las posibles intenciones, tanto del gobierno de los EE.UU como del colombiano. Factores como la presión interna en la sociedad colombiana y el creciente desprestigio de Uribe, la posible presión internacional (sobre todo la de la comunidad suramericana), el equilibrio o desequilibrio entre el esfuerzo bélico frente a las FARC y la posibilidad de un nuevo frente, las composiciones internas de poder dentro de Colombia y su reacción frente a esta alternativa, la respuesta de las FARC al recrudecimiento de la lucha en territorio neogranadino, la posibilidad que todo se reduzca a una forma más de presión sobre el gobierno de Chávez para colaborar en su desestabilización, y algunos factores más encubiertos en la compleja situación global.

Para Venezuela sólo cabe estar muy atenta a como se van desenvolviendo los acontecimientos, a fin de no encontrarse repentinamente con una situación que puede ser muy perjudicial para todos.

Miguel Guaglianone
Escritor uruguayo-venezolano radicado en Caracas, investigador independiente

Conversación en Palacio de Gobierno

En 1990, el Perú vivió un terremoto político. Con la mesa servida: (a) un candidato fuerte que era uno de los orgullos internacionales del país; (b) el APRA sobreviviendo a duras penas del llamado “peor gobierno de nuestra historia”; (c) la izquierda estúpidamente dividida; la derecha peruana perdió la elección que no se podía perder.

Como Fujimori no tenía ningún mérito propio, los derrotados hicieron un balance que decía que el problema había estado en algunas cualidades del candidato escritor que llevadas al campo de la política resultaban graves defectos: demasiado sincero (decir que iba a realizar un shock); demasiado principista (hacer ascos a la política tradicional); demasiado honesto (poner barreras a los que consideraba corruptos); etc.

Claro, una mayoría del fallido FREDEMO y del también errático Movimiento Libertad, sacó la conclusión de que había que hacer lo opuesto y sin ningún recato empezaron a emigrar hacia Fujimori a las pocas semanas de haber gritado golpe en las calles en el último desesperado intento por salvar sus esperanzas e inversiones en la opción de Vargas Llosa.

Fue entonces que el ex candidato trazó la línea y puso en un lado a los traidores, rechazando como explicación las cercanías de propuesta con el nuevo presidente, que se evidenciaron después de las elecciones. Además estaba la cuestión García, que para el escritor era el modelo opuesto al suyo: mentiroso, sin principios y corrupto, y que era el verdadero responsable de la victoria de Fujimori. Ese es el sentido del libro “El pez en el agua”, que en realidad debió llamarse “el pez que se quedó sin agua”.

Ciertamente, uno hubiera podido suponer que Mario Vargas Llosa hablaba en serio cuando afirmaba que se retiraba de la política y volvía a su papel de escritor, de donde nunca debió haber salido. Pero tan sincero no era. Como que hubiera creído que no volvería a asociarse con la política profesional y los partidos tradicionales, que fue uno de los errores que reconoció en su libro. Pero tan principista no terminó siendo. Y que no transigiría con alguien al que consideró corrupto por veinte años y para el que pidió la cárcel. Y esto es lo que acaba de hacer con García, demostrando que tan honesto tampoco era.

Hildebrandt tiene razón cuando establece la probable ecuación de la política peruana de los 2000, que cierra el agitado período político 80-90: primero, está el abrazo García-Fujimori, al que le ha seguido el de García-Vargas Llosa. Falta que otra vez estemos ante el peligro de un siniestro populismo para que el escritor admita la conveniencia de abrazarse con el odiado fujimorismo (que ya no sería tan odiado). Que en el camino se declare que se hace las cosas por el bien del país, con las narices tapadas, sin renunciar a principios (?), es intrascendente. Ya se vio en el patio de Palacio, cuán identificados pueden terminar estando los enemigos de hace veinte años. ¿Por qué no se aplicaría este mismo criterio al chino o sus descendientes si hay que “salvar a la democracia”?

Para los mortales comunes y corrientes esto sabe a politiquería, a que todos son iguales y a que nos han tomado el pelo escenificando peleas para concluir abrazándose. Y es verdad que nada hace más daño a la democracia, es decir a la confianza de la gente en instituciones, que hayan tan pocos políticos capaces de mantener una política coherente. Ni siquiera en el caso de escritores metidos a la política, que se asquean de sus métodos, pero los practican.