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LALUCHACONTINUA

CESAR LEVANO ESCRIBE

Callar, no acallar
El gobierno de Alan García ha demostrado que carece de escrúpulos cuando se trata de acallar medios incómodos. La mordaza contra Radio Orión de Ica tiene toda la elocuencia de un puntapié.

La agresión contra Radio Cutivalú ejecutada por el Jefe del Estado y el presidente del Consejo de Ministros es otra prueba del autoritarismo creciente del régimen.

En el caso de la radioemisora, la patraña oficial se agrava porque buscó silenciar o, cuando menos, desacreditar a un medio que coincidía con la campaña de comuneros de Piura contra la empresa Majaz.

El Presidente y su coro no buscaron en ningún momento argumentar, debatir, persuadir. Optaron por la vía más fácil: la calumnia y el insulto.

El propósito es eliminar toda posición periodística discrepante, particularmente si asume los intereses populares y se pronuncia contra la corrupción. Quienes nos alineamos en esa minoría de la libertad y la dignidad; quienes tenemos toda una vida limpia para exhibir; quienes, sin aspavientos ni autobombo, sabemos que la lucha contra las dictaduras puede acarrear torturas y largos años de cárcel, clausuras y listas negras, comprendemos que al poder irrite nuestra conducta.

No nos arrepentimos de habernos enfrentado al coro monocorde y cacofónico de los adulones. Nos atenemos a la divisa del poeta Joseph Brodsky: “Cuanto más clara es una voz, más disonante suena.”

Por todas esas razones no temo, personalmente, injurias y calumnias. No tengo nada que ocultar. Vivo de mi trabajo como periodista y profesor, sin un centavo más, de nadie. Habito desde hace medio siglo en mi casa del Rímac. No tengo auto, ni cuentas bancarias. Me he ganado, por mi papel en LA PRIMERA, nuevos afectos, crecientes, numerosos, a escala internacional, de gente que no piensa necesariamente como yo, pero que coincide conmigo en un afán de patria libre, justicia para la mayoría, libertad de expresión, cambio social y procura de un desarrollo nacional independiente.

Claro que nuestro filo periodístico molesta a los poderes de la política y el dinero –que en el Perú de hoy son una sola y misma cosa–.

Los más enojados con nosotros son, por supuesto, el presidente García y su incondicional Jorge del Castillo. Este último dispone de recursos contantes y constantes, aunque secretos, para eso que Otto von Bismarck, el canciller de hierro alemán, llamó “el fondo de los reptiles”.

El propósito es vincularnos con individuos e intereses que nada tienen que ver con este diario, de limpia moral y ajustada economía (si lo sabremos quienes aquí trabajamos).

Señor Presidente, señor premier, ustedes deberían aprender a callar, en vez de utilizar bajos recursos y gentes bajas para acallar las voces disonantes.

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