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impacto de la actividad minera

IMPACTO DE LA ACTIVIDAD MINERA EN EL PERU (Articulo N° 3)ATENCIÓN POBLADOS DE OYONEn los últimos tiempos la actividad minera en el Perú, ha enfrentado conflictos de diversa intensidad, con las comunidades locales en las que se ubican (o pretenden ubicarse) los yacimientos y con sus propios trabajadores. En varios de estos conflictos las poblaciones y los trabajadores se han opuesto radicalmente al desarrollo de los proyectos mineros. Casos como los de MINSUR en Tacna, Casapalca en Lima o anteriormente Tambo Grande y Río Blanco en Piura, Cerro Quilish, la Zanja y otros en Cajamarca, muestran el grado de agudización al que han llegado estos conflictos, donde se  han producido enfrentamientos con perdidas de vidas, lesiones graves a  la integridad física o destrucción de la propiedad publica y privada.A continuación desarrollaremos algunas características que presenta la extracción minera en el Perú y algunas alternativas que consideramos podrían contribuir a solucionar el problema desde la raíz.Debido a ello, la expansión de la actividad minera ha comprometido un importante numero de cuencas, la disponibilidad del agua y el impacto en la biodiversidad, va poniendo en grave riesgo  la producción agropecuaria que resulta vital para la supervivencia de las comunidades. Lo grave es que la minería ha ingresado a tierras agrícolas afectando los escasos terrenos de cultivo altamente productivos de los valles interandinos y de la costa. Esta expansión afecta las tierras de 3 mil docientas comunidades campesinas que se han visto invadidas sin previa consulta.Aun cuando el Perú las exportaciones mineras ascienden a 4 mil 573 millones de dólares anuales y representan el 51% de las exportaciones totales, la producción minera solo contribuyo con el 5% del PBI., aportando en impuestos con un promedio anual de 1.9% de sus exportaciones. Entre 1992 al 2002, la producción minera acumulada supero los 63 millones de soles, pero solo aporto con canon de 654 millones de nuevos soles, lo que es a penas el 1%.La actividad minera tiene un limitado efecto multiplicador en la producción y el empleo, debido al alto nivel tecnológico incorporado en las nuevas en las nuevas inversiones desde los años 80. La minería peruana solo emplea directamente a 67 mil personas de la población económicamente activa de los cuales 10 mil son personal en  planilla y con beneficios sociales y 57 mil bajo el sistema de SERVICES, sin beneficios sociales, con trabajos de 14 horas y jornales anteriores a 09 dólares. Se estima que la generación de un puesto de trabajo en el sector tiene un costo de $ 267. En Casapalca, por ejemplo, solo hay 110 empleados en planilla, y mil 548 se encuentran bajo el régimen de las services. Asimismo, la minería al no contar con las familias mineras en el área de operaciones no consume productos de la zona. Incluso para la  alimentación del personal se adquiere alimentos en frió de proveedores extranjeros.CONSECUENCIAS.El efecto de la compra de tierras para uso minero ha generado el desplazamiento de campesinos, principalmente, a ciudades campesinas cercanas. En estas al no encontrar empleo y gastarse el dinero recibido, los campesinos pasan a engrosar la población de pobres marginales, soportando adicionalmente un acercamiento del costo de vida. En el caso de Cajamarca revela que un incremento del PBI per capita entre 1992 y el 2001, se tradujo en el pase de cuarto al segundo lugar entre los departamentos mas pobres del Perú, y en él opera la mina de oro mas grande de Latinoamérica y la 4ta en el mundo.Desde hace mas de una década, en el Perú, se viene aplicando una política neoliberal sujeta a los compromisos de los gobiernos de turno con el FMI, BM, OMC, BID, etc. Dentro de este contexto, se dictaron normas que otorgaron prioridad a la actividad minera sobre la actividad agrícola; facilidades para el acceso a tierras y agua para uso minero, vulnerando los derechos de propiedad de las comunidades; facilidades económicas para el desarrollo de la minería en mejores condiciones que otros sectores económicos,  a través de contratos de estabilidad tributaria, beneficios por la reinversión de utilidades, la exoneración de impuestos, flexibilización laboral, la fiscalización ambiental, etc.Tras el otorgamiento por el Estado de las concesiones mineras, las empresas desarrollan el estudio de Impacto Ambiental con una consultora Ambiental pagada por la empresa y se procede a  la aprobación del mismo por el Ministerio de Energía y Minas después de la audiencia publica. Esta ultima no constituye una consulta sino una reunión para sugerir cambios que permitan superar las imperfecciones del EIA. El Ministerio de Energía y Minas no tiene la capacidad para fiscalizar la veracidad de los datos de los indicadores ambientales consignados en la línea base del EIA y hasta el momento no ha desaprobado a ningún estudio correspondiente a un proyecto minero de mediana o gran envergadura que complique el retiro del mismo. A pesar que existe un rechazo al mecanismo, poco se hace para mejorar el procedimiento. En conclusión, en la actualidad las famosas audiencia publicas resulta ser un mecanismo estatal pro mina con fachada democrática. 

 

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